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petardos

La fobia a ruidos es una de las alteraciones del comportamiento que más se observan en perros y una de las que más afecta al bienestar del animal, no sólo por el riesgo físico al salir huyendo, si no por la ansiedad permanente que le genera, pudiendo provocar un problema de estrés crónico.

Lo más importante para evitar la fobia a petardos es la prevención de la misma desde cachorro, pero una vez que ya ha aparecido hay dos momentos en los que intervenir:

  • Fuera de la época en que se produce el miedo (después de Navidades o fiestas locales), que es cuando puede hacerse un tratamiento curativo que consiste en exponer al animal de forma gradual a los estímulos que provocan la fobia y darle herramientas para aprender a gestionarlo.

    La exposición siempre debe ser gradual y supervisada por un profesional, la inundación (exposición al estímulo sin permitir vías de escape hasta que “se acostumbre”) está desaconsejada en estos casos.

  • En el momento en que está presente el estímulo (Navidades o fiestas locales), que suele ser cuando uno acude a consultar. En este momento, lo único que puede hacerse es tener recursos para que el animal sufra lo menos posible y la fobia no vaya a peor.

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PASOS A SEGUIR:

Hoy nos centraremos en las pautas para mejorar el bienestar del perro y evitar que la fobia empeore en los días en que el estímulo (petardos, fuegos artificiales, tormentas,…) está presente.

1.Evitar al máximo la exposición a aquello que provoca la fobia: lo que buscamos en esta fase del tratamiento es evitar que la fobia empeore, de modo que cuanto menos se vea expuesto el perro a los petardos, mejor.

  • Lo ideal sería alejar al animal en los días de ruido ( si puedes tomarte unas vacaciones y alejarte de la ciudad, es lo mejor que puedes hacer. Si tienes una residencia canina de confianza para el perro en el campo, donde no se escuche los petardos, puede ser una buena opción).
  • Salir en las horas más tranquilas en que haya menos probabilidad de petardos, generalmente de día.
  • Si los paseos son en ciudad, lo más cortos posible.
  • Si se puede, llevar al perro al campo en coche para los paseos y evitar la ciudad en esos días.

2. En casa, disminuir la intensidad de los petardos:

  • Cerrando persianas.
  • Con música tipo “étnica” con tambores (en youtube es fácil de encontrar), que tapa un poco el sonido.

3.Crear una zona de seguridad:

Es muy importante que el animal tenga un lugar donde refugiarse. La tendencia de los perros a cobijarse en lugares pequeños proviene del uso de madrigueras de los cánidos salvajes.

Esta estrategia es de las pocas que consigue disminuir el estŕes del perro y le permite calmarse un poco, por eso nunca se debe impedir al animal esconderse, ni sacarle de donde se ha escondido.

Para el uso de esta zona de seguridad habría que acostumbrar al perro con un tiempo de antelación:

  • Lo ideal es un transportín o una caja rígida, pero puede aprovecharse también el lugar que el animal ya escogía antes (bañera, debajo de una mesa o cama,…)
  • Colocamos una manta gruesa en el suelo y otra sobre el transportín, para amortiguar la vibración (si es una bañera se puede poner una tabla encima para que se sienta más protegido).
  • La zona donde colocarlo debe ser allí donde se escuchen menos (habitaciones sin ventana, que den a patios interiores,…)
  • Colocamos unos días antes allí su cama y le dejamos algún premio para que al pasar se lo encuentre y tenga tendencia a ir allí, le dejamos allí juguetes tipo kong, huesos para morder,…

4. Atender al animal si viene a refugiarse con nosotros.

Hay mucha controversia con respecto a este tema todavía, en muchos sitios aún puede leerse que se ignore al perro para no reforzar el miedo.

Según esta afirmación si yo acaricio a mi perro cuando tiene miedo, cada vez tendrá más miedo, algo que no es cierto, no es lo mismo una conducta voluntaria como sentarse, que si la premio tenderá a repetirse más, que una emoción como el miedo, que es involuntaria y el perro no puede decidir tener más miedo para recibir premios.

Pongamos un ejemplo: si alguien tiene miedo a montar en avión y cuando lo hace, la persona que le acompaña le da la mano, no aumentará su fobia, si no que se verá apoyada y le será más fácil pasar el trago.

El miedo no puede reforzarse, es una emoción. Es importante acompañar al perro si lo necesita, ser un referente para él

 

5.Evitar los castigos:

Aquello que hace el animal en estas situaciones, lo hace porque tiene la percepción de que su vida corre peligro. Está tratando de sobrevivir (corriendo, escondiéndose, e incluso ladrando, pues ve una amenaza en el ruido). A veces también pueden orinarse o defecar, es algo involuntario (el miedo hace que no controlen los esfínteres).

Castigarle sólo hará que la situación empeore y que cuando vuelva a ocurrir tienda a alejarse de tí, con el riesgo que eso puede tener en la calle.

6.Sacarle de la situación si hace falta:

Si estamos en la calle y al oir petardos el perro se bloquea, hay que ayudarle a salir de la situación, alejándole del estímulo (sin ponernos nerviosos) e incluso levarle en brazos si hace falta.

Necesitamos que salga del bloqueo y que vea que nosotros le ayudamos a huir de aquello que le asusta, para que tienda a buscarnos si tiene miedo y no a huir hacia casa solo.

7.Acudir al veterinario antes de la temporada de petardos:

En ocasiones es necesario el uso de medicación para reducir la ansiedad en estas situaciones, no dudes en consultar a tu veterinario.

Además de medicación existen otras herramientas como las feromonas, productos naturales, …

8. Ten en cuenta que las fobias nunca se superan por si solas, generalmente empeoran con el tiempo. En época en que no haya petardos puedes tratarla, siempre con ayuda de un profesional.

Por Sofía Saiz Aúz

 

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